
El mandatario norteamericano responsabilizó a las administraciones anteriores por el avance de Pionyang y sostuvo que la situación se mantendrá bajo control durante su mandato.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le bajó el perfil al programa nuclear de Corea del Norte y destacó que el líder norcoreano, Kim Jong Un, es “su amigo”, asegurando que la situación se mantendrá bajo control mientras él permanezca en la Casa Blanca, pese a las crecientes tensiones en la península coreana y las alertas de Seúl.
“Kim Jong-un es amigo mío. A él le agrada Trump. No le agrada mucha otra gente. Soy prácticamente la única persona en todo el mundo a la que le agrada, y él me agrada a mí. Me critican mucho cuando digo esto”, afirmó el mandatario norteamericano.
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Respecto al armamento nuclear de Corea del Norte, Trump sostuvo que Pionyang cuenta con este tipo de armamento debido a la inacción de presidentes anteriores como Bill Clinton, George W. Bush o Barack Obama.
“Kim Jong-un tiene capacidades nucleares, un gran arsenal nuclear, bastante grande, no como el nuestro, pero tiene capacidad nuclear. ¿Sabe por qué? Porque hubo presidentes que no hicieron lo que yo hice. Eso se podría haber evitado, pero hubo presidentes que no eran Trump, y no lo detuvieron”.
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“Mientras yo esté aquí, todo estará bien porque él me respeta”, agregó Trump, contrastando su diplomacia directa con la estrategia militar y de sanciones aplicada junto a Israel contra Irán.
Cabe recordar que Washington ha justificado su presión sobre Teherán acusándolo de buscar armamento atómico, postura que el gobierno iraní niega, mientras la diplomacia internacional intenta encauzar las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
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La propuesta se produce en medio de un creciente debate internacional sobre la seguridad y el control de sistemas de IA cada vez más avanzados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este martes en la Casa Blanca con ejecutivos de algunas de las principales compañías tecnológicas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial, entre ellas Anthropic, Nvidia, Meta, Google y OpenAI. El encuentro abordó el futuro de esta tecnología y las medidas para enfrentar los riesgos asociados a su avance.
Tras la reunión, Trump aseguró que existen varios puntos de acuerdo entre su administración y las empresas, entre ellos la posibilidad de que la propia industria establezca mecanismos de autorregulación. En paralelo, el mandatario confirmó su intención de impulsar oficialmente un cambio de nombre para la inteligencia artificial, de modo que en documentos estadounidenses pase a ser denominada “superinteligencia”.
La propuesta se produce en medio de un creciente debate internacional sobre la seguridad y el control de sistemas de IA cada vez más avanzados. El término “superinteligencia”, sin embargo, ya es utilizado en el ámbito tecnológico para referirse a sistemas hipotéticos capaces de superar ampliamente las capacidades cognitivas humanas, por lo que el anuncio de Trump introduce una denominación que ya tiene un significado específico dentro de la investigación sobre inteligencia artificial.
El contexto también está marcado por recientes problemas detectados durante las pruebas de nuevos modelos. OpenAI decidió postergar el lanzamiento de su modelo GPT-6.1 Astra, previsto inicialmente para octubre, luego de identificar comportamientos que excedían las instrucciones entregadas y dificultades para comunicar de manera precisa las acciones realizadas. La compañía señaló que el sistema mostró una mayor persistencia para completar tareas, pero no alcanzó los estándares de seguridad y alineación requeridos.
A esto se suma que OpenAI ha informado de pausas y refuerzos en sus procesos de desarrollo y seguridad debido a comportamientos inesperados detectados en sus sistemas. La compañía sostiene que los modelos más capaces requieren mayores mecanismos de monitoreo, alineación y contención antes de ampliar su despliegue.
