por Jaime Sánchez

El Presidente busca llegar empoderado a la Cuenta Pública, especialmente en materia de Seguridad, para lo que debía cerrar el flanco que implicaba tener a la ministra Steinert. En La Moneda, además, explican que con el ajuste el Mandatario está volviendo al diseño original que tenía antes de asumir el gobierno y que implica tres biministros, el Partido Republicano a cargo de Seguridad y un ministro del Interior empoderado y a cargo de la vocería del Ejecutivo.
A dos meses de llegar a La Moneda, el Presidente José Antonio Kast realizó su primer cambio de gabinete, el más rápido desde el retorno a la democracia. Este ajuste concretó lo que era un secreto a voces: la salida de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la titular de la Secretaría General de Gobierno, Mara Sedini.
En reemplazo de Steinert asumió el ahora exministro de Obras Públicas, Martín Arrau, mientras la vocería quedó en manos del ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien ahora es biministro. En esa misma condición quedó Louis de Grange, que ahora no sólo es ministro de Transportes, sino que también del MOP.
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El borrón y cuenta nueva de Kast
Si bien se esperaba un cambio de gabinete, en el oficialismo reconocen que la celeridad con que se hizo generó sorpresa. “Antes de presentar a quienes asumen nuevas responsabilidades, quiero detenerme con cariño, con afecto, en quienes hoy concluyen una etapa al servicio de Chile. No esperaba hacer este cambio de gabinete. No era lo que tenía pensado para esta etapa de gobierno«, dijo ayer en la ceremonia el Mandatario.
La razón para acelerar el cambio, dicen quienes conversaron con el Presidente, era la necesidad de retomar la agenda en Seguridad y llegar empoderado a la Cuenta Pública del 1 de junio. Para Kast ya era un hecho que Steinert había perdido la agenda de la cartera y que no tenía sentido llegar a la Cuenta Pública con un plan y anuncios en la materia, para después hacer el cambio. Tenía que hacer un borrón y cuenta nueva, explican en La Moneda.
Asimismo, al interior de La Moneda habían advertido que la ministra seguía con flancos abiertos, un mal despliegue comunicacional y con el fantasma de la remoción de la exsubdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña.
Volver al diseño original
Lo que no es una sorpresa, aseguran en el entorno del Presidente, es el diseño que se conformó. Con el cambio, Kast volvió al plan original que tenía en su cabeza antes de asumir el gobierno y que se tuvo que ajustar en medio del aterrizaje de nuevas fuerzas políticas y contingencias.
Arrau, de hecho, siempre fue una de las principales cartas que el republicano consideró para el Ministerio de Seguridad, porque dejaba el ministerio más importante del gobierno en manos de alguien de su confianza y del corazón del Partido Republicano.
La negativa de Arrau en un principio y el plan elaborado que tenía para Obras Públicas, fue lo que obligó al entonces presidente electo a buscar otras opciones.
Con el aterrizaje de Arrau a Seguridad, el Presidente busca devolver relevancia al partido en un área sensible para su electorado y aplacar los cuestionamientos de la colectividad por su poca influencia en el gobierno. Así se lo habría comunicado en las últimas semanas a representantes del partido, con quien habría analizado el ajuste.
El empoderamiento de Alvarado y el cambio en el diseño comunicacional
Con el cambio de gabinete, además, Kast cumple otro objetivo que contenía su diseño original: tener tres biministros y que Interior y vocería fuera uno de ellos.
El Mandatario era de la idea que el ministro que asumiera Interior debía asumir el despliegue comunicacional del gobierno, una idea que se retoma con el cambio de gabinete y que deja en duda el diseño que operaba hasta ahora, donde uno de sus principales asesores, Cristián Valenzuela, controlaba las comunicaciones del gobierno.
«Llegó el momento de hacer un cambio en la forma y en el fondo de cómo
nuestro gobierno va a comunicar las cosas a la ciudadanía, donde vamos a ir reforzando las comunicaciones desde los distintos comités que trabajan semana a semana, en temas de Seguridad, en temas de Desarrollo Social, en temas de Economía, en temas de Hacienda», sostuvo ayer el Presidente Kast.
Al biministerio de Interior-Segegob y de Economía-Minería, se sumó ayer el de Obras Públicas y Transporte, que quedó en manos de Louis de Grange.
El diseño de juntar ministerio responde a la idea original del Mandatario y el Partido Republicano, de hacer más eficiente el trabajo del Estado.
El gesto al Partido Republicano y a la UDI
Otra lectura que ha dejado en los partidos el cambio de gabinete, es que los grandes ganadores son el Partido Republicano, que vuelve al corazón del gobierno con Seguridad, y la UDI, que logra empoderar a Alvarado frente al segundo piso y Valenzuela.
Al interior del gobierno reconocen que hay una buena evaluación del rol que ha jugado Alvarado alineando a los parlamentarios de la UDI en lo que va de gobierno.
En cambio, comentan en el oficialismo, el cambio de gabinete no incluyó movimientos para RN, partido que se ha descolgado en algunos aspectos del proyecto de Reconstrucción.
