Por:Ricardo Monzón Kcomt

EE.UU. ha cercado al país caribeño por mar y cielo, y Trump amenaza con acciones por tierra. ¿Cómo viven los venezolanos esta presión militar?
Ciudadanos venezolanos esperan el fin de la dictadura.
Ricardo Monzón Kcomt
A dos días de que se cumplan tres meses del inicio de la ofensiva de Estados Unidos en las costas de Venezuela, el mandatario norteamericano, Donald Trump, advirtió ayer que el espacio aéreo del país caribeño debe considerarse como “cerrado en su totalidad”.
Las autoridades de aviación de Estados Unidos ya habían instado, la semana pasada, a las aeronaves civiles que operan en el espacio aéreo venezolano a “actuar con precaución” debido a la “situación de seguridad que empeora y la actividad militar intensificada en o alrededor de Venezuela”.
La advertencia de Trump tuvo como consecuencia la suspensión de vuelos hacia y desde Venezuela de seis aerolíneas que representan gran parte del tráfico en Sudamérica. La autoridad aeronáutica venezolana, en respuesta, les revocó los permisos para operar en el país.
Como se sabe, el 2 de septiembre, Washington inició un importante despliegue militar en el Caribe. Aquel día atacó una lancha —que según la Casa Blanca transportaba droga— y mató a 11 personas. Los ataques continuaron y, a la fecha, las fuerzas estadounidenses han matado al menos a 83 personas en sus más de 20 ataques contra presuntas narcolanchas.
A la par, la presencia naval estadounidense cerca de Venezuela se expandió con destructores, buques de guerra, submarinos, fuerzas especiales y vigilancia aérea. Incluso EE.UU. ordenó el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford —el mayor portaaviones del mundo— hacia el Caribe para reforzar su ofensiva. El costo del funcionamiento de esta aeronave se estima en unos US$8.4 millones por día.
Trump ha justificado el despliegue afirmando que el objetivo es detener el tráfico de drogas. Catalogó al Cartel de los Soles como organización terrorista y ubicó a Maduro como su cabecilla, declaración que entró legalmente en vigor el último 24 de noviembre.
Además de la presión por mar y aire, Trump advirtió que los esfuerzos para frenar el narcotráfico venezolano “por tierra” comenzarían “muy pronto”. República Dominicana, vecina de Venezuela, autorizó a Estados Unidos el uso de instalaciones aeroportuarias como parte de su despliegue; mientras, Trinidad y Tobago, también ubicada a pocos kilómetros, albergó ejercicios del Cuerpo de Marines de Estados Unidos.
El viernes, The New York Times informó que Trump sostuvo una llamada telefónica con Maduro la semana pasada. Posteriormente, el Wall Street Journal reportó que, en dicha llamada, ambos “discutieron las demandas de Venezuela para una amnistía general para Maduro, sus altos asesores y sus familias”. Además, Trump le habría dicho a Maduro que “si no se iba voluntariamente, Estados Unidos consideraría otras opciones, incluido el uso de la fuerza”.
ALERTAN DE EXTRAÑO MOVIMIENTO de avión del régimen de Nicolás Maduro en frontera con Brasil
El sitio web ADSB Exchange, que monitorea los datos de seguimiento de vuelos, detalla al avión como un “VIP del gobierno” que ya ha sido utilizado por el dictador Nicolás Maduro en viajes oficiales.
PREOCUPACIÓN
Al respecto, la periodista y escritora venezolana Luz Mely Reyes, exiliada en Estados Unidos, dijo que espera que se dé un “proceso de negociación hacia una transición democrática” y que la dictadura “entienda que, así como desmontaron el sistema democrático, también pueden dar los pasos siguientes para esta dinámica”, dijo que la oportunidad para que los miembros de la dictadura dejen el poder por sus propios medios “se ha ido cerrando”, ya que el régimen es “inviable política y económicamente, y Maduro está cada vez más aislado”.
“Yo insistiría en que estos mecanismos de presión de EE.UU. terminen desembocando en la apertura de un proceso de negociación para la transición democrática, porque el costo de que esto siga escalando en la acción militar va a ser muy alto para los venezolanos”, continuó.
Reyes añadió que “muchas personas te preguntan cuál es la manera de retomar la democracia y van viendo que hay un garrote que tiene EE.UU., y están dispuestos a que ese garrote sea utilizado”.
“Estamos expectantes, hay un alto nivel de incertidumbre. Hay gente que pensaba que era una operación psicológica de EE.UU., pero, visto lo visto, no comparto la tesis de que sea eso. Creo que hay una intención de ejercer la fuerza”, sostuvo.
Añadió que hay una preocupación sobre lo que ocurra en Venezuela, ya que un ataque aéreo o con armamento traería muchas muertes, como ocurrió en Panamá en 1989.
En el mismo sentido, la también periodista venezolana Ronna Rísquez manifestó a Perú21 que “pareciera que todo lo que viene haciendo el gobierno de Donald Trump no tiene vuelta atrás”. Sin embargo, dijo que “no se puede predecir lo que va a pasar”.
“No tendría sentido que Trump hubiera hecho todo este movimiento solamente para presión psicológica. Hay mucha preocupación, miedo, incertidumbre”, sostuvo.
Rísquez aseguró que “si el gobierno de Maduro cae y abandona el país, eso va a ser un motivo de celebración nacional, definitivamente, no tengo ninguna duda”.
