GUYANA, EL “MILAGRO ECONÓMICO” DEL QUE MADURO QUIERE APROPIARSE

Según el Banco Mundial, el 2025 será el segundo país que más crecerá en el mundo. En 2026 y 2027 será el primero, con tasas de expansión de su PIB en torno al 25%. 15 de Junio de 2025 | 07:19 | Por Pablo San Martín, Emol imagen EFE Si hay un país que ha mostrado cifras económicas excepcionales durante los últimos años es Guyana. La nación, vecina de Venezuela y ubicada en la costa del Atlántico Norte, despega con fuerza en medio de un contexto que no se ve tan favorable para las demás repúblicas. Con poco más de 800 mil habitantes, el ascenso ha sido brusco: Guyana creció un 43,5% en 2020; un 20,1% en 2021; un 63,3% en 2022; un 33% en 2023; y un 43% en 2024. Las proyecciones para este año también son alentadoras. Según el Banco Mundial el alza del Producto Interno Bruto (PIB) llegará al 10%. Y para los próximos años será aún mejor: para 2026 la institución estima un crecimiento promedio de 23% y para 2027 de 24,3%. Su solidez económica no solo queda allí. Es que el país sudamericano tiene además una deuda baja en relación a su PIB, equivalente al 27,7%, de las más bajas del continente.

A nivel mundial, este 2025 Guyana se proyecta como la segunda economía que más se expandirá, solo por detrás de Libia (12,3%). Y seguida por Palaos (8,6%), Senegal (7,9%) y Benín (7,2%), según el informe “Perspectivas Económicas Globales” del Banco Mundial. Para 2026 y 2027, en tanto, no hay ningún otro país del mundo con pronósticos de crecimiento así de elevados. El “milagro económico” “La economía de Guyana ha crecido rápidamente en las últimas dos décadas”, destaca un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). El documento subraya además que el país ha pasado de “un estatus de ingresos medianos bajos a uno de ingresos altos, siendo el único participante de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME) que ha alcanzado este hito”. “La producción petrolera -se destaca además- está aumentando rápidamente y, junto con un sólido crecimiento no petrolero y una inversión a gran escala en infraestructura, sustenta la tasa de crecimiento del PIB real más alta del mundo, con un promedio registrado del 47 % en el período 2022-2024”. Alrededor del mundo, algunos de los analistas que han puesto sus ojos sobre el caso de Guyana han comenzado a hablar de un verdadero “milagro económico”. Otros, incluso de atreven a denominarlo el Dubái de Sudamérica.

El vecino hostil Guyana tiene un Vecino hostil: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. La tensión entre Venezuela y Guyana es por el Esequibo, una región de 159.000 kilómetros cuadrados rica en recursos naturales, especialmente petróleo. El conflicto ha escalado drásticamente en los últimos meses. Este problema revivió con fuerza a finales de 2023, cuando Guyana otorgó licencias de perforación petrolera a empresas como ExxonMobil en aguas que Venezuela reclama como propias. Esta acción desató una serie de eventos que han llevado la disputa a un punto crítico. En diciembre de 2023, Caracas celebró un referéndum consultivo, ampliamente cuestionado por la comunidad internacional y la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en el que la población venezolana supuestamente respaldó la anexión del Esequibo y la concesión de ciudadanía a sus habitantes. A pesar de un encuentro de distensión entre los presidentes Nicolás Maduro e Irfaan Ali en San Vicente y las Granadinas, mediado por la Comunidad del Caribe (CARICOM) y Brasil, la calma casi no duró. Venezuela continuó hacia la materialización de sus reclamos, culminando en la aprobación de una “Ley Orgánica para la Defensa de la Guayana Esequiba” en marzo de 2024, que Guyana interpreta como un acto ilegal de anexión. La situación se ha complicado con reportes de movimientos militares y actividades en la frontera que ambos países interpretan como provocaciones. Guyana ha denunciado incursiones y ataques de “civiles armados” en la zona, acusaciones que Venezuela ha desmentido. En este contexto de alta tensión, la explotación de las vastas reservas petroleras del Esequibo se erige como el principal motor de la disputa. Mientras Guyana proyecta un crecimiento económico sin precedentes gracias a estos hallazgos, Venezuela ve una oportunidad para recuperar su influencia regional y fortalecer su economía.